sábado, 9 de noviembre de 2013

CAPITULO 3:

En cuanto entraron Niall rodeo a la chica por la cintura cogiéndola y sentándola en el lavabo provocando la queja de la chica.

-      ¿Te he hecho daño? – ella negó rápido con la cabeza – Helen, no quiero que pienses mal pero levántate la camiseta – ella negó con la cabeza. El chico resignado llevo sus manos hasta el final de la camiseta de la chica levantándola poco a poco. El paso sus bragas y cuando iba a seguir subiendo noto como Helen cerro los ojos y trago pesadamente sintiéndose avergonzada. Siguió subiendo hasta que descubrió el porqué de sus quejas - ¿él te ha hecho esto? – al chico se le tensaron los músculos del brazo y se le marco la mandíbula.

Ella no dijo nada, solamente se bajó la camiseta y dejo que una lágrima cayese por su mejilla. El chico se la limpio colocando sus manos en las mejillas de la chica.

-      No te volverá a tocar, te lo prometo – ella lo único que hizo fue apartar las manos del chico y bajar la mirada.
-      Os vais dentro de un mes… - dijo ella entre sollozos.
-      Pues, pues… no se algo se nos ocurrirá – dijo el estresado – ¿a Niamh también le pega? – pregunto él. Ella negó con la cabeza.
-      Dice que le recuerda a ella – contesto la morena con la voz entrecortada
-      ¿Niamh sabe sobre esto? – volvió a preguntar a lo que ella negó con la cabeza.
-      No se lo digas por favor… - el chico no muy convencido asintió.

El chico comenzó a curarle la herida del labio a lo que ella soltaba pequeños gemidos de dolor.
En cuanto acabó, la bajo con cuidado del lavabo y se la llevo de vuelta a la habitación.

-      Niall… - dijo ella en un susurro pero él lo escucho perfectamente.
-      Dime – le contesto el cuándo llegaron a la cama.
-      ¿Te quedas conmigo? – le pregunto ella mientras jugaba con sus dedos. El sonrió mientras asentía feliz de que por fin se abriese y pidiese ayuda.

Ella se metió en la cama y al momento se metió el solamente en bóxer en la cama junto a ella.
Ella se giró dándole la espalda al chico, eso para ella era una situación extraña, nunca se había sentido tan vulnerable frente a alguien, pero por alguna extraña razón que solo su interior conocía lo necesitaba, allí, con ella.
Él se acercó a ella y rodeo con su brazo la pequeña cintura de la chica haciendo que el pecho de él y la espalda de ella se juntasen.

-      Buenas noches Helen – susurro el escondiendo la cara en el cuello de la chica.
-      Buenas noches y… - dijo ella mientras acariciaba el brazo del chico – gracias…

El chico subió su mano al mentón de la chica girándolo haciendo que sus ojos se conectaran.
Los dos desviaron la mirada a los labios del otro, por una extraña razón tuvieron la necesidad de saber que se sentiría al probar los labios del otro pero rápidamente negaron la propuesta de su subconsciente.

-      No las des, no te mereces que te ponga ni un dedo encima Helen… - susurro el chico – además, - se acercó a ella rozando la pequeña nariz de ella – no siempre una de las chicas más sexys que conoces te pide que duermas con ella – ella soltó una débil carcajada silenciosa dándole un pequeño golpe en el brazo.

Volvieron a su posición inicial del principio sin dejar ni que una mota de polvo separase la espalda de la chica con el pecho del chico y así cayeron rendidos en un sueño profundo.

|A la mañana siguiente|

Niall se despertó oliendo a vainilla cosa que le extraño hasta que abrió los ojos y se encontró con la morena dormida plácidamente acurrucada en su pecho ya que esta había dejado de darle la espalda a mitad de la noche.
Niall pudo ver algunas marcas en el rostro de Helen, cosa que provoco que se le tensasen los brazos apretando a la chica, la cual empezó a despertar.
Ella empezó a abrir los ojos rápidamente y al ver que se encontraba apoyada en el chico se separó un poco para mirarlo a la cara.

-      Niall… - dijo en un susurro.
-      Buenos días… - Niall se acercó y deposito un pequeño beso en la cabeza de la chica.
-      Ehrm… yo… - ella vacilo un poco para acto seguido él se diese cuenta de que estaba un poco incomoda por lo que la soltó, cosa que, extrañamente, les entristeció a ambos, pero aun así la morena siguiendo un impulso, lo volvió a abrazar pasando sus brazos por la cintura del rubio y entrelazo sus piernas dejando al chico sorprendido pero feliz – gracias por quedarte conmigo Niall… - ella cerro los ojos y aspiro el olor del chico. Entonces la chica se percató, se separó de él bruscamente y empezó a buscar con la mirada a su hermana - ¿y mi hermana? – le pregunto a Niall.
-      Vino en mitad de la noche, entro, cogió un par de cosas y se fue, no dijo nada.

Entonces fue cuando ambos oyeron un chillido proveniente de una de las habitaciones contigua.

“Mientras tanto en la habitación contigua…

-      ¡AAAAAAAHHHHHHH! – chillo Niamh, tapándose con las sabanas y encontrándose con el ojiazul intentando abrir los ojos completamente desnudo a su lado - ¡DESPIERTA! – lo zarandeo. El chico abrió los ojos y se sobresaltó tanto de ver ahí a la chica que se cayó de la cama y rápidamente cogió un cojín para taparse medianamente - ¿¡Que ha pasado?! – chillo ella histérica mientras buscaba su ropa entre tanto desorden.
-      No… no se – contesto el chico buscando sus calzoncillos, encontrándolos y poniéndoselos.

Al momento los demás irrumpieron en la habitación encontrándose con aquella situación.

-      ¡Niamh! – chillo la morena - ¿¡TE HAS ACOSTADO CON LOUIS?! – le chillo.
-      No… no lo sé – se puso colorada al momento. Helen comprendió que no era el mejor momento por lo que agarro a los demás chicos y los saco a empujones de la habitación dejándolos de nuevo solos.

Louis encontró la ropa interior de ella tirada al suelo y se la tiro y ella se lo agradeció roja como un tomate.
Ella se la puso con disimulo debajo de las sabanas.

-      Toma – Louis le ofreció su camiseta a Niamh y ella la acepto encantada, no le hacía mucha gracia el encontrarse delante de el en su ropa interior – esto… - vacilo el ojiazul.
-      Louis erhm… a ver… - la chica se agarró el pelo en un moño desaliñado - ¿tú te acuerdas de algo? – el chico negó con la cabeza y se tapó la cara con las manos. La chica viendo su preocupación se acercó a él sola y únicamente con la camiseta del chico y quitándole las manos de la cara lo obligo a que la mirase – a ver Louis, no sabemos qué ha pasado ¿vale? No te preocupes, - el chico ni siquiera soltó una mísera sonrisa, estaba preocupado. Ella giro su cara para pensar en algo por lo que provocar una pequeña sonrisa en el rostro del chico – mira Louis, si ha pasado lo que creo o creemos que ha pasado no pasa nada ¿vale? – acuno el rostro de el en sus manos – me has caído bien, no te preocupes – ambos se sonrieron por fin. Entonces ella se percató y fue corriendo a la papelera que se encontraba en la habitación, no lo encontró, lo busco por toda la habitación y nada. El chico la miraba extrañado.
-      ¿Qué pasa? – pregunto el que aun seguía angustiado.
-      Que me da que vamos a tener que comprar un test de embarazo – al chico le rodo una lagrima por la mejilla y ella se acercó a él e instintivamente lo abrazo – Louis, tranquilo – le susurro.
-      ¡No! – contesto el molesto y apartándose de ella – punto número uno, las sabanas tienen un poco de sangre por lo que me imagino que eras virgen y te he quitado la virginidad y ni siquiera nos acordamos, y sé que eso para una mujer tiene que ser importante y especial, - ella se había dado cuenta de eso pero le quitó importancia al ver al chico – y punto número dos, ¿un test de embarazo? Tengo 21 años y tú 18, ¿estamos locos?
-      ¡LOUIS! – le chillo ella histérica al ver que él no se relajaba – vamos a ver, lo de la virginidad… bueno esta, aunque parezca mentira me alegro de haberla perdido contigo y no con ninguna persona que pudiese hacerme daño – el chico la miro sorprendido ¿alegría y felicidad era lo que sentía al oír a la chica decir eso? – y lo del test, pues si, tú tienes 21 y yo 18, tranquilo que sí que puedo estar embarazada pero bueno, no te voy a obligar a nada, me puedo encargar yo solita de él – eso al chico le dolió
-      ¿Tu estás loca? – ella lo miro incrédula - yo me quedo contigo, y aunque no seamos nada me encargare del niño – ella lo abrazo en un impulso y al momento lo soltó roja como un tomate.

Ella se levantó y después de un “me voy a duchar” dejo al ojiazul solo en la habitación pensando en lo que se le venía encima.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

CAPITULO 2:

“Mientras en el salón…

El padre de las mellizas llego un poco adolorido y con la mejilla tornada de un color rosado a causa de la sangre de Helen.

-      Papa… - dijo Niamh en un susurro. Todos miraban sorprendidos la situación.
-      ¿Dónde está tu hermana, Niamh? – dijo intentando ocultar su ira.
-      Se está duchando – dijo Niamh mientras su voz temblaba.
-      Ah bien, - dirigió su mirada a los chicos – chicos, Niamh, hay algo que no os he comentado y es que estaré dos semanas fuera ¿vale? – todos asintieron.

Rick se fue dando largos pasos mientras todos miraban expectantes a Niamh la cual intento cambiar el aire de la habitación con la simple pregunta de “¿queréis ir a una fiesta esta noche?” a la que todos aceptaron.
Helen bajo ya vestida y preparada y limpio la sangre que había goteado antes bajo la atenta mirada de todos que más bien miraban sus manos vendadas y sus mejillas con el tono rosado para convertirse en morado.
En cuanto termino se sentó al lado de los chicos subiendo sus piernas al sofá.

-      Helen ¿vienes a la fiesta de esta noche? – le pregunto Niamh mientras todos la miraban y la verdad estaba un poco incomoda.
-      No – negó ella encendiendo la tele.
-      ¿Tu? Helen, ¿es una broma? – la morena negó firmemente con la cabeza.
-      Mira mis manos y mis mejillas, esta noche estarán moradas e hinchadas si quieres voy como el monstruo de Frankenstein pero vamos… - todos soltaron una carcajada.
-      Yo me quedo con ella si queréis – dijo el rubio encogiéndose de hombros. Todos asintieron mientras la chica negaba con la cabeza.
-      No, ve a la fiesta – se levantó enfadada y se fue a su cuarto.

Todos se quedaron a cuadros.

-      Niamh… ¿tu hermana tiene la regla o algo? – comento Louis, ella negó con la cabeza - ¿entonces?
-      No os quiere coger cariño – se sentó y empezó a indagar con el mando.
-      ¿Por qué? – pregunto Harry quitándole el mando.
-      ¡Eh! – se quejó – porque piensa que luego os vais a ir y no vais a querer saber nada mas de ella.

Todos se quedaron en silencio sin saber que decir hasta que el rubio rompió el silencio.

-      Pues yo me voy a quedar de todas maneras – dijo mientras comía de una bolsa de patatas de la cual nadie sabía su existencia.

Estuvieron riéndose, comieron todos juntos menos Helen la cual decía que no tenía hambre y se pusieron a ver una película.
Niamh quedo al lado de Louis el cual “la protegía” de los sustos de la película, lo que no sabía es que Niamh estaba más asustada de porque el estar cerca de él le provocaba un acelerón del corazón totalmente considerable.
Decidieron ir a prepararse y al final todos tuvieron que esperar a que Niamh bajase la que provoco que a Louis se le iluminasen los ojos en cuanto la vio bajando las escaleras con su vestido rosa palo al estilo griego agarrado por un hombro y un poco por arriba de las rodillas con los taconazos negros y el pelo suelto cayendo por la espalda.

-      ¿Nos vamos? – pregunto Niamh agarrándose del brazo a lo viejecita de Liam y Louis mientras Harry y Zayn los seguía.

Salieron por la puerta y dejaron al rubio y a Helen solos en la casa acompañado del padre de estos, que, hasta el día siguiente no saldría el vuelo.
El rubio se sentó a ver la tele cuando oyó unos piececitos bajar por las escaleras y cuando giro la cara no sabía qué se iba a encontrar a la morena con una simple camiseta ancha de baloncesto y descalza mostrando sus preciosas piernas provocando que el rubio tuviese que tragar fuertemente.

-      ¿Qué haces aquí? – pregunto ella con cierto tono de enfado.
-      No quería ir a la fiesta… ¿y tú? ¿no estabas enfada? – dijo el haciendo gestos raros con las manos preguntándose como podía hablar cuando le costaba hasta tragar.
-      Tenía hambre – contesto ella encogiéndose de hombros y dirigiéndose a la cocina.

El rubio la siguió y mientras ella rebuscaba en el armario algo de comida él la observaba sin poder evitar una sonrisa tonta. La recorrió con la mirada de arriba abajo hasta que ella se estiro para coger algo y la camiseta se le subió un poco dejando ver un pequeño moretón en el muslo.
Niall suspiro, se levantó y se acercó por detrás agarrando lo que quería la morena. Ella se giró sorprendida quedándose a escasos centímetros de su cara colocando sus manos en el pecho del chico.

-      ¿Cómo te has hecho el moretón del muslo? – le pregunto el agarrándole las manos. Ella se soltó de su agarre, aparto la mirada, y se separó de él sentándose en una de las sillas de la mesa.
-      Erhm… - dudo la morena – me di con el pico de la cama, eso, me di con la cama – dijo ella intentando mostrar confianza – por cierto – dijo ella mirándolo a los ojos – espero que hayas disfrutado de las vistas… - dijo ella provocando que el rubio se pusiese nervioso y se sonrojase.

Comieron en silencio, y si, comieron, al final Niall se unió a Helen.
La chica se iba a ir después de haberlo recogido todo cuando Niall le propuso quedarse con él a ver una película.

-      Quédate conmigo a ver la película ¿por favor? – dijo poniendo carita de cachorrito.
-      No – ella se giró bruscamente subiendo las escaleras a pisotones mientras el bufaba y se sentaba en el sofá bruscamente.

El chico no comprendía como podía ser tan cerrada y eso le molestaba.
Estaba viendo la película y ya estaba dando alguna que otra cabezada cuando oyó un golpetazo proveniente de la planta de arriba.

-      ¡Helen! – chillo mientras subía los escalones de dos en dos.

Abrió la puerta de la habitación de esta encontrándosela tirada en el suelo engurruñada en la esquina con la nariz sangrándole, el labio partido y a su padre con la mano levantada delante de ella.

-      ¿¡Pero qué hace?! – chillo el rubio sujetando a Rick por el brazo echándolo hacia atrás pudiendo descifrar el olor a alcohol a kilómetros.
-      ¡ELLA NO ME OBEDECE! – intento zafarse del agarre del rubio pero este era más fuerte y se lo llevo arrastras fuera de la habitación cerrando esta con un seguro.

Después de cerrar busco a la morena con la mirada y la encontró encogida en la esquina mientras lagrimas corrían por sus ojos. Y es que esa noche Rick había cogido a la morena desprevenida y por una vez en vez de fuerza su ira se convirtió en lágrimas.
Niall se acercó lentamente a ella mientras esta se sujetaba las piernas escondiendo su rostro en ellas.
El rubio se tiró a su lado y apartándole un poco el pelo hizo que le mirase.

-      ¿Estás bien? ¿te hizo algo más? ¿¡por qué no chillaste!? – le dijo elevando el tono de la voz. Ella lo miraba a los ojos con sus ojos rojos e hinchados de llorar mientras le ardían avisando de que iba a volver a llorar.

Él no lo dudó ni un instante más y la acerco a él. Mientras esta le empapaba su camiseta él le acariciaba la espalda.

-      Shhh… - intento tranquilizarla – estas bien, estoy aquí contigo – ella dejo de llorar pero cuando él iba a separarse de ella, ella lo rodeo por la cintura haciendo presión en él consiguiendo que no se separara de ella ni un centímetro.

Serian horas lo que se quedaron así, sentados en el suelo. El con su espalda apoyada en la pared mientras acariciaba la espalda de la chica mientras ella estaba sentada de lado en su regazo con sus manos en el pecho del chico.

-      Helen – susurro el chico – vamos, voy a curarte las heridas… - ella despego la cara del pecho del chico mostrando su rostro roto.

Ella asintió con la cabeza mientras esta se levantaba. En cuanto Niall se levantó Helen se pegó a él rodeándolo por la cintura.

-      No me voy a ir Helen – soltó una leve carcajada – me voy a quedar contigo pero necesito andar – ella soltó una leve sonrisa provocando así que su herida del labio volviese a sangrar. Lo soltó y camino a su lado hasta el cuarto de baño que se encontraba en la habitación.

martes, 29 de octubre de 2013

CAPITULO 1:

Era el primer día de vacaciones de las chicas después de su primer año en la universidad. Helen estudiaba arqueología mientras que Niamh estudiaba medicina.
Las chicas empezaron a abrir los ojos poco a poco por unas risas que se oían desde el salón de su casa.

-      Helen, ¿oyes esas risas? – pregunto Niamh bostezando e incorporándose.
-      Ajá – Helen asentía mientras se giraba para darle la espalda a Niamh.
-      Venga vamos a ver de quienes son… - Niamh se levantó de la cama y empezó a tirar de la melliza pero en su intento callo una encima de la otra haciéndolas rodar en la cama y cayendo al suelo, y mientras las dos se retorcían de la risa en el suelo su padre y 5 chicos más entraron corriendo a la habitación.
-      ¡Niñas! ¿¡estáis bien!? – chilló poniéndose de cuclillas para quedar a su altura. Niamh asintió como pudo entre risas y Helen estaba soltando su carcajada tan característica mientras intentaba quitarse a Niamh de encima – no si, no estáis buenas… - el padre rio negando con la cabeza y levantándose ofreciéndole una mano a las mellizas las cuales aceptaron gustosamente. Niamh al final consiguió parar mientras Helen seguía retorciéndose de la risa – Helen, ¿de qué te ríes ahora?
-      De que los cinco tíos esos de ahí que están en la puerta – señalo a la puerta – ya saben de qué color son mis bragas y no veas la cara que se le ha quedado al del medio – señalo a uno con el pelo marrón chocolate acompañando a sus ojos.

Todos rieron a carcajada mientras que el chiquillo se ponía colorado y agachaba la mirada.

-      Helen, mira que te digo veces que te pongas pantalones aunque sea debajo de esa… gran… camiseta – le regaño su padre – anda bajad a desayunar y ahora os presento.

Su padre las empujo hasta la cocina donde se sentaron mientras, María, les preparaba el desayuno, y es que esa mujer era como su madre desde que esta murió.

-      Bueno chicas, estos son Harry – su padre agarro del hombro a un chaval alto, con el pelo marrón chocolate y rizado y con los ojos verde esmeralda que podían intimidar a cualquiera – Louis – señalo a un muchacho con el pelo liso marrón y los ojos azules y con una sonrisa perfecta que a Niamh llamo claramente la atención – Zayn – se colocó detrás de un chiquillo que levantó la cabeza en forma de saludo, moreno, pelo tirando a negro y ojos color miel al cual Helen no dudo dar un repaso con la vista – Liam – señalo al moreno avergonzado de esta mañana - y Niall – señalo a un rubio, alto, brazos fuertes y ojos azules en los que Helen se perdió al desviar su mirada hacia él.

Niamh les sonrió de vuelta y Helen les dirigió un hola con la mano mientras esta se metía una cuchara con cereales en la boca.

-      Y estas son mis hijas – se puso detrás de las dos y las atrajo hacia si estrujándolas por sus hombros a lo que Helen empezó a toser, ya que un cereal se fue por un mal sitio – Helen, la que se está muriendo ahora mismo – dijo mientras le daba un par de palmaditas en la espalda – y Niamh, la buena.
-      Como si yo fuese mala y eso – protesto Helen a lo que su padre ladeo la cabeza hacia los lados provocando así la carcajada de todos, pero a Helen solo le llamo la atención de una de ellas, la del rubio de ojos azules.

Los chicos se sentaron a su alrededor ya que llamaron al padre de las chicas y ahí fue donde se conocieron más, pero bueno, no todos, cierto rubio no podía quitar la vista de esa preciosa chica que se había encontrado esa mañana retorciéndose de la risa en el suelo mostrando sus bragas negras, claramente se había fijado.
Justo cuando entraba el padre todos soltaron una carcajada porque Niamh y Helen mostraron su baile de victoria cuando conseguían algo.

-      Bueno, veo que se llevan bien… - comento el padre de las chicas apoyándose en el marco de la puerta. Todos asintieron menos Helen, y es que la morena se había dado cuenta que algo tramaba su padre. – bien, porque estos cinco chicos de aquí se van a tener que quedar aquí por un mes.
-      ¡¡¿¿Qué??!! – salto Helen de la silla a lo que todos se quedaron un poco sorprendidos.
-      ¡¡¿¿Cómo!!?? – ahora Niamh acompaño a su hermana en su gesto.

Los chicos, un poco decepcionados por la reacción de las chicas agacharon la cabeza.
Niamh que se dio cuenta de su reacción intento arreglarlo.

-      ¡Genial! – dio palmaditas acompañado de una sonrisa. Todos la miraron con una sonrisa menos el rubio que seguía decepcionado por la morena la cual miraba con ira a su padre. Niamh se fue al lado de su hermana. – piénsalo Helen, ya sabes… ¡Fiesta de bienvenida! – Helen se soltó del agarre que hacia su hermana en su brazo enfurecida y con genio.
-      No – negó seria.
-      Helen… - dijo Niamh en tono de súplica.

Helen no dijo nada más, susurro un “lo siento chicos” antes de salir de la cocina y se encerró en su habitación en la cual se vistió con un simple chándal y deportivas, bajo trotando y se fue al patio trasero metiéndose en una mini-casa que se encontraba allí.
“Mientras tanto en la cocina…

-      Niamh, lleva a los chicos a sus habitaciones. – ordeno el padre pasando sus dedos por la frente – voy a buscar a tu hermana – dijo cerrando los puños y con cierto tono de ira.
-      ¡Papa! – chillo Niamh con la voz temblorosa – ya la busco yo…
-      NO, LA BUSCO YO HE DICHO – alzo la voz asustando a todos los del lugar. Y así salió en busca de Helen.

Niamh les hizo un gesto con la cabeza a los chicos para que las siguiesen.
Esta dejo a Harry, Louis y Zayn en la habitación de tres que se encontraba enfrente de la suya y de Helen y a Liam y Niall en la habitación de dos que se encontraba al lado de la suya.

-      Bueno chicos, me voy a vestir – les dijo a los ultimo mientras salía de la habitación.

“En la pequeña casa…

Helen ya tenía sus nudillos sangrando de darle al saco de boxeo que coloco allí para poder controlar su genio e ira. Todavía no se creía que su padre iba a meter a unos extraños en casa, y es que en realidad a ella no le importaba pero no quería cogerles cariño para que luego se fuesen y no les dijese nada y es que desde que se murió su madre a la única a la que tenía cariño era a María y a Niamh.
Su madre murió cuando ella era pequeña y ver como la dejaba sola le dolió.
En el vigésimo golpe o más oyó la puerta cerrarse.

-      Helen – dijo su padre con una mirada llena de ira.
-      Déjame papa, no tengo ganas de discutir – le dijo ella después de haberse girado para seguir golpeando el saco.

Sin previo aviso el padre la agarro de los hombros la giro y le propino un tortazo en toda la cara. Ella no dijo nada, solo se tocó la zona adolorida con su mano sangrando aguantando la ira cuando su padre volvió a propinarle otro golpe. La morena no se contuvo y dejo la marca de su sangre en la cara de su padre, dejándolo en el suelo, y es que a veces no llegaba a controlar su ira y sacaba una fuerza que ni siquiera ella conocía.

-      No vuelvas a tocarme – se fue de allí hacia casa dando pisoteadas grandes mientras sus nudillos goteaban sangre.

Entro en el salón y Niamh corrió hacia ella mientras todos miraban horrorizados sus nudillos y sus mejillas adoloridas.

-      ¿Y papa? – le pregunto Niamh agarrándole de las manos para no seguir goteando el suelo.

Ella le lanzo una mirada a Niamh con la cual lo supo todo y cuando vio a María con la fregona para limpiar la sangre.

-      Déjalo María, ahora lo limpio yo, voy a curarme esto ¿vale? – dijo con un intento de risa aunque sus ojos ya le ardían. María asintió y se lanzó a sus brazos pero Helen se apartó con un quejido.
-      ¿Qué te pasa? – le pregunto María.
-      Ehm… nada… - dijo ella nerviosa – ahora vengo, y… no se asusten chicos, - soltó una carcajada – solo son unas heridillas – lo que Helen es que el rubio había divisado algo más, pero prefirió callarse.


Se fue al cuarto de baño y en cuanto cerró la puerta y se metió en la ducha no pudo evitar llorar a lágrima viva viendo el moratón que le había dejado su padre hace un par de días.