miércoles, 6 de noviembre de 2013

CAPITULO 2:

“Mientras en el salón…

El padre de las mellizas llego un poco adolorido y con la mejilla tornada de un color rosado a causa de la sangre de Helen.

-      Papa… - dijo Niamh en un susurro. Todos miraban sorprendidos la situación.
-      ¿Dónde está tu hermana, Niamh? – dijo intentando ocultar su ira.
-      Se está duchando – dijo Niamh mientras su voz temblaba.
-      Ah bien, - dirigió su mirada a los chicos – chicos, Niamh, hay algo que no os he comentado y es que estaré dos semanas fuera ¿vale? – todos asintieron.

Rick se fue dando largos pasos mientras todos miraban expectantes a Niamh la cual intento cambiar el aire de la habitación con la simple pregunta de “¿queréis ir a una fiesta esta noche?” a la que todos aceptaron.
Helen bajo ya vestida y preparada y limpio la sangre que había goteado antes bajo la atenta mirada de todos que más bien miraban sus manos vendadas y sus mejillas con el tono rosado para convertirse en morado.
En cuanto termino se sentó al lado de los chicos subiendo sus piernas al sofá.

-      Helen ¿vienes a la fiesta de esta noche? – le pregunto Niamh mientras todos la miraban y la verdad estaba un poco incomoda.
-      No – negó ella encendiendo la tele.
-      ¿Tu? Helen, ¿es una broma? – la morena negó firmemente con la cabeza.
-      Mira mis manos y mis mejillas, esta noche estarán moradas e hinchadas si quieres voy como el monstruo de Frankenstein pero vamos… - todos soltaron una carcajada.
-      Yo me quedo con ella si queréis – dijo el rubio encogiéndose de hombros. Todos asintieron mientras la chica negaba con la cabeza.
-      No, ve a la fiesta – se levantó enfadada y se fue a su cuarto.

Todos se quedaron a cuadros.

-      Niamh… ¿tu hermana tiene la regla o algo? – comento Louis, ella negó con la cabeza - ¿entonces?
-      No os quiere coger cariño – se sentó y empezó a indagar con el mando.
-      ¿Por qué? – pregunto Harry quitándole el mando.
-      ¡Eh! – se quejó – porque piensa que luego os vais a ir y no vais a querer saber nada mas de ella.

Todos se quedaron en silencio sin saber que decir hasta que el rubio rompió el silencio.

-      Pues yo me voy a quedar de todas maneras – dijo mientras comía de una bolsa de patatas de la cual nadie sabía su existencia.

Estuvieron riéndose, comieron todos juntos menos Helen la cual decía que no tenía hambre y se pusieron a ver una película.
Niamh quedo al lado de Louis el cual “la protegía” de los sustos de la película, lo que no sabía es que Niamh estaba más asustada de porque el estar cerca de él le provocaba un acelerón del corazón totalmente considerable.
Decidieron ir a prepararse y al final todos tuvieron que esperar a que Niamh bajase la que provoco que a Louis se le iluminasen los ojos en cuanto la vio bajando las escaleras con su vestido rosa palo al estilo griego agarrado por un hombro y un poco por arriba de las rodillas con los taconazos negros y el pelo suelto cayendo por la espalda.

-      ¿Nos vamos? – pregunto Niamh agarrándose del brazo a lo viejecita de Liam y Louis mientras Harry y Zayn los seguía.

Salieron por la puerta y dejaron al rubio y a Helen solos en la casa acompañado del padre de estos, que, hasta el día siguiente no saldría el vuelo.
El rubio se sentó a ver la tele cuando oyó unos piececitos bajar por las escaleras y cuando giro la cara no sabía qué se iba a encontrar a la morena con una simple camiseta ancha de baloncesto y descalza mostrando sus preciosas piernas provocando que el rubio tuviese que tragar fuertemente.

-      ¿Qué haces aquí? – pregunto ella con cierto tono de enfado.
-      No quería ir a la fiesta… ¿y tú? ¿no estabas enfada? – dijo el haciendo gestos raros con las manos preguntándose como podía hablar cuando le costaba hasta tragar.
-      Tenía hambre – contesto ella encogiéndose de hombros y dirigiéndose a la cocina.

El rubio la siguió y mientras ella rebuscaba en el armario algo de comida él la observaba sin poder evitar una sonrisa tonta. La recorrió con la mirada de arriba abajo hasta que ella se estiro para coger algo y la camiseta se le subió un poco dejando ver un pequeño moretón en el muslo.
Niall suspiro, se levantó y se acercó por detrás agarrando lo que quería la morena. Ella se giró sorprendida quedándose a escasos centímetros de su cara colocando sus manos en el pecho del chico.

-      ¿Cómo te has hecho el moretón del muslo? – le pregunto el agarrándole las manos. Ella se soltó de su agarre, aparto la mirada, y se separó de él sentándose en una de las sillas de la mesa.
-      Erhm… - dudo la morena – me di con el pico de la cama, eso, me di con la cama – dijo ella intentando mostrar confianza – por cierto – dijo ella mirándolo a los ojos – espero que hayas disfrutado de las vistas… - dijo ella provocando que el rubio se pusiese nervioso y se sonrojase.

Comieron en silencio, y si, comieron, al final Niall se unió a Helen.
La chica se iba a ir después de haberlo recogido todo cuando Niall le propuso quedarse con él a ver una película.

-      Quédate conmigo a ver la película ¿por favor? – dijo poniendo carita de cachorrito.
-      No – ella se giró bruscamente subiendo las escaleras a pisotones mientras el bufaba y se sentaba en el sofá bruscamente.

El chico no comprendía como podía ser tan cerrada y eso le molestaba.
Estaba viendo la película y ya estaba dando alguna que otra cabezada cuando oyó un golpetazo proveniente de la planta de arriba.

-      ¡Helen! – chillo mientras subía los escalones de dos en dos.

Abrió la puerta de la habitación de esta encontrándosela tirada en el suelo engurruñada en la esquina con la nariz sangrándole, el labio partido y a su padre con la mano levantada delante de ella.

-      ¿¡Pero qué hace?! – chillo el rubio sujetando a Rick por el brazo echándolo hacia atrás pudiendo descifrar el olor a alcohol a kilómetros.
-      ¡ELLA NO ME OBEDECE! – intento zafarse del agarre del rubio pero este era más fuerte y se lo llevo arrastras fuera de la habitación cerrando esta con un seguro.

Después de cerrar busco a la morena con la mirada y la encontró encogida en la esquina mientras lagrimas corrían por sus ojos. Y es que esa noche Rick había cogido a la morena desprevenida y por una vez en vez de fuerza su ira se convirtió en lágrimas.
Niall se acercó lentamente a ella mientras esta se sujetaba las piernas escondiendo su rostro en ellas.
El rubio se tiró a su lado y apartándole un poco el pelo hizo que le mirase.

-      ¿Estás bien? ¿te hizo algo más? ¿¡por qué no chillaste!? – le dijo elevando el tono de la voz. Ella lo miraba a los ojos con sus ojos rojos e hinchados de llorar mientras le ardían avisando de que iba a volver a llorar.

Él no lo dudó ni un instante más y la acerco a él. Mientras esta le empapaba su camiseta él le acariciaba la espalda.

-      Shhh… - intento tranquilizarla – estas bien, estoy aquí contigo – ella dejo de llorar pero cuando él iba a separarse de ella, ella lo rodeo por la cintura haciendo presión en él consiguiendo que no se separara de ella ni un centímetro.

Serian horas lo que se quedaron así, sentados en el suelo. El con su espalda apoyada en la pared mientras acariciaba la espalda de la chica mientras ella estaba sentada de lado en su regazo con sus manos en el pecho del chico.

-      Helen – susurro el chico – vamos, voy a curarte las heridas… - ella despego la cara del pecho del chico mostrando su rostro roto.

Ella asintió con la cabeza mientras esta se levantaba. En cuanto Niall se levantó Helen se pegó a él rodeándolo por la cintura.

-      No me voy a ir Helen – soltó una leve carcajada – me voy a quedar contigo pero necesito andar – ella soltó una leve sonrisa provocando así que su herida del labio volviese a sangrar. Lo soltó y camino a su lado hasta el cuarto de baño que se encontraba en la habitación.

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