sábado, 9 de noviembre de 2013

CAPITULO 3:

En cuanto entraron Niall rodeo a la chica por la cintura cogiéndola y sentándola en el lavabo provocando la queja de la chica.

-      ¿Te he hecho daño? – ella negó rápido con la cabeza – Helen, no quiero que pienses mal pero levántate la camiseta – ella negó con la cabeza. El chico resignado llevo sus manos hasta el final de la camiseta de la chica levantándola poco a poco. El paso sus bragas y cuando iba a seguir subiendo noto como Helen cerro los ojos y trago pesadamente sintiéndose avergonzada. Siguió subiendo hasta que descubrió el porqué de sus quejas - ¿él te ha hecho esto? – al chico se le tensaron los músculos del brazo y se le marco la mandíbula.

Ella no dijo nada, solamente se bajó la camiseta y dejo que una lágrima cayese por su mejilla. El chico se la limpio colocando sus manos en las mejillas de la chica.

-      No te volverá a tocar, te lo prometo – ella lo único que hizo fue apartar las manos del chico y bajar la mirada.
-      Os vais dentro de un mes… - dijo ella entre sollozos.
-      Pues, pues… no se algo se nos ocurrirá – dijo el estresado – ¿a Niamh también le pega? – pregunto él. Ella negó con la cabeza.
-      Dice que le recuerda a ella – contesto la morena con la voz entrecortada
-      ¿Niamh sabe sobre esto? – volvió a preguntar a lo que ella negó con la cabeza.
-      No se lo digas por favor… - el chico no muy convencido asintió.

El chico comenzó a curarle la herida del labio a lo que ella soltaba pequeños gemidos de dolor.
En cuanto acabó, la bajo con cuidado del lavabo y se la llevo de vuelta a la habitación.

-      Niall… - dijo ella en un susurro pero él lo escucho perfectamente.
-      Dime – le contesto el cuándo llegaron a la cama.
-      ¿Te quedas conmigo? – le pregunto ella mientras jugaba con sus dedos. El sonrió mientras asentía feliz de que por fin se abriese y pidiese ayuda.

Ella se metió en la cama y al momento se metió el solamente en bóxer en la cama junto a ella.
Ella se giró dándole la espalda al chico, eso para ella era una situación extraña, nunca se había sentido tan vulnerable frente a alguien, pero por alguna extraña razón que solo su interior conocía lo necesitaba, allí, con ella.
Él se acercó a ella y rodeo con su brazo la pequeña cintura de la chica haciendo que el pecho de él y la espalda de ella se juntasen.

-      Buenas noches Helen – susurro el escondiendo la cara en el cuello de la chica.
-      Buenas noches y… - dijo ella mientras acariciaba el brazo del chico – gracias…

El chico subió su mano al mentón de la chica girándolo haciendo que sus ojos se conectaran.
Los dos desviaron la mirada a los labios del otro, por una extraña razón tuvieron la necesidad de saber que se sentiría al probar los labios del otro pero rápidamente negaron la propuesta de su subconsciente.

-      No las des, no te mereces que te ponga ni un dedo encima Helen… - susurro el chico – además, - se acercó a ella rozando la pequeña nariz de ella – no siempre una de las chicas más sexys que conoces te pide que duermas con ella – ella soltó una débil carcajada silenciosa dándole un pequeño golpe en el brazo.

Volvieron a su posición inicial del principio sin dejar ni que una mota de polvo separase la espalda de la chica con el pecho del chico y así cayeron rendidos en un sueño profundo.

|A la mañana siguiente|

Niall se despertó oliendo a vainilla cosa que le extraño hasta que abrió los ojos y se encontró con la morena dormida plácidamente acurrucada en su pecho ya que esta había dejado de darle la espalda a mitad de la noche.
Niall pudo ver algunas marcas en el rostro de Helen, cosa que provoco que se le tensasen los brazos apretando a la chica, la cual empezó a despertar.
Ella empezó a abrir los ojos rápidamente y al ver que se encontraba apoyada en el chico se separó un poco para mirarlo a la cara.

-      Niall… - dijo en un susurro.
-      Buenos días… - Niall se acercó y deposito un pequeño beso en la cabeza de la chica.
-      Ehrm… yo… - ella vacilo un poco para acto seguido él se diese cuenta de que estaba un poco incomoda por lo que la soltó, cosa que, extrañamente, les entristeció a ambos, pero aun así la morena siguiendo un impulso, lo volvió a abrazar pasando sus brazos por la cintura del rubio y entrelazo sus piernas dejando al chico sorprendido pero feliz – gracias por quedarte conmigo Niall… - ella cerro los ojos y aspiro el olor del chico. Entonces la chica se percató, se separó de él bruscamente y empezó a buscar con la mirada a su hermana - ¿y mi hermana? – le pregunto a Niall.
-      Vino en mitad de la noche, entro, cogió un par de cosas y se fue, no dijo nada.

Entonces fue cuando ambos oyeron un chillido proveniente de una de las habitaciones contigua.

“Mientras tanto en la habitación contigua…

-      ¡AAAAAAAHHHHHHH! – chillo Niamh, tapándose con las sabanas y encontrándose con el ojiazul intentando abrir los ojos completamente desnudo a su lado - ¡DESPIERTA! – lo zarandeo. El chico abrió los ojos y se sobresaltó tanto de ver ahí a la chica que se cayó de la cama y rápidamente cogió un cojín para taparse medianamente - ¿¡Que ha pasado?! – chillo ella histérica mientras buscaba su ropa entre tanto desorden.
-      No… no se – contesto el chico buscando sus calzoncillos, encontrándolos y poniéndoselos.

Al momento los demás irrumpieron en la habitación encontrándose con aquella situación.

-      ¡Niamh! – chillo la morena - ¿¡TE HAS ACOSTADO CON LOUIS?! – le chillo.
-      No… no lo sé – se puso colorada al momento. Helen comprendió que no era el mejor momento por lo que agarro a los demás chicos y los saco a empujones de la habitación dejándolos de nuevo solos.

Louis encontró la ropa interior de ella tirada al suelo y se la tiro y ella se lo agradeció roja como un tomate.
Ella se la puso con disimulo debajo de las sabanas.

-      Toma – Louis le ofreció su camiseta a Niamh y ella la acepto encantada, no le hacía mucha gracia el encontrarse delante de el en su ropa interior – esto… - vacilo el ojiazul.
-      Louis erhm… a ver… - la chica se agarró el pelo en un moño desaliñado - ¿tú te acuerdas de algo? – el chico negó con la cabeza y se tapó la cara con las manos. La chica viendo su preocupación se acercó a él sola y únicamente con la camiseta del chico y quitándole las manos de la cara lo obligo a que la mirase – a ver Louis, no sabemos qué ha pasado ¿vale? No te preocupes, - el chico ni siquiera soltó una mísera sonrisa, estaba preocupado. Ella giro su cara para pensar en algo por lo que provocar una pequeña sonrisa en el rostro del chico – mira Louis, si ha pasado lo que creo o creemos que ha pasado no pasa nada ¿vale? – acuno el rostro de el en sus manos – me has caído bien, no te preocupes – ambos se sonrieron por fin. Entonces ella se percató y fue corriendo a la papelera que se encontraba en la habitación, no lo encontró, lo busco por toda la habitación y nada. El chico la miraba extrañado.
-      ¿Qué pasa? – pregunto el que aun seguía angustiado.
-      Que me da que vamos a tener que comprar un test de embarazo – al chico le rodo una lagrima por la mejilla y ella se acercó a él e instintivamente lo abrazo – Louis, tranquilo – le susurro.
-      ¡No! – contesto el molesto y apartándose de ella – punto número uno, las sabanas tienen un poco de sangre por lo que me imagino que eras virgen y te he quitado la virginidad y ni siquiera nos acordamos, y sé que eso para una mujer tiene que ser importante y especial, - ella se había dado cuenta de eso pero le quitó importancia al ver al chico – y punto número dos, ¿un test de embarazo? Tengo 21 años y tú 18, ¿estamos locos?
-      ¡LOUIS! – le chillo ella histérica al ver que él no se relajaba – vamos a ver, lo de la virginidad… bueno esta, aunque parezca mentira me alegro de haberla perdido contigo y no con ninguna persona que pudiese hacerme daño – el chico la miro sorprendido ¿alegría y felicidad era lo que sentía al oír a la chica decir eso? – y lo del test, pues si, tú tienes 21 y yo 18, tranquilo que sí que puedo estar embarazada pero bueno, no te voy a obligar a nada, me puedo encargar yo solita de él – eso al chico le dolió
-      ¿Tu estás loca? – ella lo miro incrédula - yo me quedo contigo, y aunque no seamos nada me encargare del niño – ella lo abrazo en un impulso y al momento lo soltó roja como un tomate.

Ella se levantó y después de un “me voy a duchar” dejo al ojiazul solo en la habitación pensando en lo que se le venía encima.

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