Hola, bueno no se si alguien lee esta novela pero solo era para comentar que la he pasado a Wattpad os dejo aqui el link: http://www.wattpad.com/33533378-story-of-my-life :)
PD: Espero que lo poquito que llevo os este gustando si alguien la lee :)
viernes, 27 de diciembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
CAPITULO 3:
En cuanto entraron
Niall rodeo a la chica por la cintura cogiéndola y sentándola en el lavabo
provocando la queja de la chica.
- ¿Te he hecho daño? – ella negó rápido con la
cabeza – Helen, no quiero que pienses mal pero levántate la camiseta – ella
negó con la cabeza. El chico resignado llevo sus manos hasta el final de la
camiseta de la chica levantándola poco a poco. El paso sus bragas y cuando iba
a seguir subiendo noto como Helen cerro los ojos y trago pesadamente
sintiéndose avergonzada. Siguió subiendo hasta que descubrió el porqué de sus
quejas - ¿él te ha hecho esto? – al chico se le tensaron los músculos del brazo
y se le marco la mandíbula.
Ella no dijo nada,
solamente se bajó la camiseta y dejo que una lágrima cayese por su mejilla. El
chico se la limpio colocando sus manos en las mejillas de la chica.
- No te volverá a tocar, te lo prometo – ella lo
único que hizo fue apartar las manos del chico y bajar la mirada.
- Os vais dentro de un mes… - dijo ella entre
sollozos.
- Pues, pues… no se algo se nos ocurrirá – dijo
el estresado – ¿a Niamh también le pega? – pregunto él. Ella negó con la
cabeza.
- Dice que le recuerda a ella – contesto la
morena con la voz entrecortada
- ¿Niamh sabe sobre esto? – volvió a preguntar a
lo que ella negó con la cabeza.
- No se lo digas por favor… - el chico no muy convencido
asintió.
El chico comenzó a
curarle la herida del labio a lo que ella soltaba pequeños gemidos de dolor.
En cuanto acabó, la
bajo con cuidado del lavabo y se la llevo de vuelta a la habitación.
- Niall… - dijo ella en un susurro pero él lo
escucho perfectamente.
- Dime – le contesto el cuándo llegaron a la
cama.
- ¿Te quedas conmigo? – le pregunto ella mientras
jugaba con sus dedos. El sonrió mientras asentía feliz de que por fin se
abriese y pidiese ayuda.
Ella se metió en la
cama y al momento se metió el solamente en bóxer en la cama junto a ella.
Ella se giró
dándole la espalda al chico, eso para ella era una situación extraña, nunca se había
sentido tan vulnerable frente a alguien, pero por alguna extraña razón que solo
su interior conocía lo necesitaba, allí, con ella.
Él se acercó a ella
y rodeo con su brazo la pequeña cintura de la chica haciendo que el pecho de él
y la espalda de ella se juntasen.
- Buenas noches Helen – susurro el escondiendo la
cara en el cuello de la chica.
- Buenas noches y… - dijo ella mientras
acariciaba el brazo del chico – gracias…
El chico subió su
mano al mentón de la chica girándolo haciendo que sus ojos se conectaran.
Los dos desviaron
la mirada a los labios del otro, por una extraña razón tuvieron la necesidad de
saber que se sentiría al probar los labios del otro pero rápidamente negaron la
propuesta de su subconsciente.
- No las des, no te mereces que te ponga ni un
dedo encima Helen… - susurro el chico – además, - se acercó a ella rozando la
pequeña nariz de ella – no siempre una de las chicas más sexys que conoces te
pide que duermas con ella – ella soltó una débil carcajada silenciosa dándole
un pequeño golpe en el brazo.
Volvieron a su
posición inicial del principio sin dejar ni que una mota de polvo separase la
espalda de la chica con el pecho del chico y así cayeron rendidos en un sueño
profundo.
|A la mañana
siguiente|
Niall se despertó
oliendo a vainilla cosa que le extraño hasta que abrió los ojos y se encontró
con la morena dormida plácidamente acurrucada en su pecho ya que esta había
dejado de darle la espalda a mitad de la noche.
Niall pudo ver
algunas marcas en el rostro de Helen, cosa que provoco que se le tensasen los
brazos apretando a la chica, la cual empezó a despertar.
Ella empezó a abrir
los ojos rápidamente y al ver que se encontraba apoyada en el chico se separó
un poco para mirarlo a la cara.
- Niall… - dijo en un susurro.
- Buenos días… - Niall se acercó y deposito un
pequeño beso en la cabeza de la chica.
- Ehrm… yo… - ella vacilo un poco para acto
seguido él se diese cuenta de que estaba un poco incomoda por lo que la soltó,
cosa que, extrañamente, les entristeció a ambos, pero aun así la morena
siguiendo un impulso, lo volvió a abrazar pasando sus brazos por la cintura del
rubio y entrelazo sus piernas dejando al chico sorprendido pero feliz – gracias
por quedarte conmigo Niall… - ella cerro los ojos y aspiro el olor del chico.
Entonces la chica se percató, se separó de él bruscamente y empezó a buscar con
la mirada a su hermana - ¿y mi hermana? – le pregunto a Niall.
- Vino en mitad de la noche, entro, cogió un par
de cosas y se fue, no dijo nada.
Entonces fue cuando
ambos oyeron un chillido proveniente de una de las habitaciones contigua.
“Mientras tanto en
la habitación contigua…
- ¡AAAAAAAHHHHHHH! – chillo Niamh, tapándose con
las sabanas y encontrándose con el ojiazul intentando abrir los ojos completamente
desnudo a su lado - ¡DESPIERTA! – lo zarandeo. El chico abrió los ojos y se sobresaltó
tanto de ver ahí a la chica que se cayó de la cama y rápidamente cogió un cojín
para taparse medianamente - ¿¡Que ha pasado?! – chillo ella histérica mientras
buscaba su ropa entre tanto desorden.
- No… no se – contesto el chico buscando sus
calzoncillos, encontrándolos y poniéndoselos.
Al momento los
demás irrumpieron en la habitación encontrándose con aquella situación.
- ¡Niamh! – chillo la morena - ¿¡TE HAS ACOSTADO
CON LOUIS?! – le chillo.
- No… no lo sé – se puso colorada al momento.
Helen comprendió que no era el mejor momento por lo que agarro a los demás
chicos y los saco a empujones de la habitación dejándolos de nuevo solos.
Louis encontró la
ropa interior de ella tirada al suelo y se la tiro y ella se lo agradeció roja
como un tomate.
Ella se la puso con
disimulo debajo de las sabanas.
- Toma – Louis le ofreció su camiseta a Niamh y
ella la acepto encantada, no le hacía mucha gracia el encontrarse delante de el
en su ropa interior – esto… - vacilo el ojiazul.
- Louis erhm… a ver… - la chica se agarró el pelo
en un moño desaliñado - ¿tú te acuerdas de algo? – el chico negó con la cabeza
y se tapó la cara con las manos. La chica viendo su preocupación se acercó a él
sola y únicamente con la camiseta del chico y quitándole las manos de la cara
lo obligo a que la mirase – a ver Louis, no sabemos qué ha pasado ¿vale? No te
preocupes, - el chico ni siquiera soltó una mísera sonrisa, estaba preocupado.
Ella giro su cara para pensar en algo por lo que provocar una pequeña sonrisa
en el rostro del chico – mira Louis, si ha pasado lo que creo o creemos que ha
pasado no pasa nada ¿vale? – acuno el rostro de el en sus manos – me has caído
bien, no te preocupes – ambos se sonrieron por fin. Entonces ella se percató y
fue corriendo a la papelera que se encontraba en la habitación, no lo encontró,
lo busco por toda la habitación y nada. El chico la miraba extrañado.
- ¿Qué pasa? – pregunto el que aun seguía
angustiado.
- Que me da que vamos a tener que comprar un test
de embarazo – al chico le rodo una lagrima por la mejilla y ella se acercó a él
e instintivamente lo abrazo – Louis, tranquilo – le susurro.
- ¡No! – contesto el molesto y apartándose de
ella – punto número uno, las sabanas tienen un poco de sangre por lo que me
imagino que eras virgen y te he quitado la virginidad y ni siquiera nos
acordamos, y sé que eso para una mujer tiene que ser importante y especial, -
ella se había dado cuenta de eso pero le quitó importancia al ver al chico – y
punto número dos, ¿un test de embarazo? Tengo 21 años y tú 18, ¿estamos locos?
- ¡LOUIS! – le chillo ella histérica al ver que él
no se relajaba – vamos a ver, lo de la virginidad… bueno esta, aunque parezca
mentira me alegro de haberla perdido contigo y no con ninguna persona que
pudiese hacerme daño – el chico la miro sorprendido ¿alegría y felicidad era lo
que sentía al oír a la chica decir eso? – y lo del test, pues si, tú tienes 21
y yo 18, tranquilo que sí que puedo estar embarazada pero bueno, no te voy a
obligar a nada, me puedo encargar yo solita de él – eso al chico le dolió
- ¿Tu estás loca? – ella lo miro incrédula - yo
me quedo contigo, y aunque no seamos nada me encargare del niño – ella lo
abrazo en un impulso y al momento lo soltó roja como un tomate.
Ella se levantó y después
de un “me voy a duchar” dejo al ojiazul solo en la habitación pensando en lo
que se le venía encima.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
CAPITULO 2:
“Mientras en el
salón…
El padre de las
mellizas llego un poco adolorido y con la mejilla tornada de un color rosado a
causa de la sangre de Helen.
- Papa… - dijo Niamh en un susurro. Todos miraban
sorprendidos la situación.
- ¿Dónde está tu hermana, Niamh? – dijo
intentando ocultar su ira.
- Se está duchando – dijo Niamh mientras su voz
temblaba.
- Ah bien, - dirigió su mirada a los chicos –
chicos, Niamh, hay algo que no os he comentado y es que estaré dos semanas
fuera ¿vale? – todos asintieron.
Rick se fue dando
largos pasos mientras todos miraban expectantes a Niamh la cual intento cambiar
el aire de la habitación con la simple pregunta de “¿queréis ir a una fiesta
esta noche?” a la que todos aceptaron.
Helen bajo ya
vestida y preparada y limpio la sangre que había goteado antes bajo la atenta
mirada de todos que más bien miraban sus manos vendadas y sus mejillas con el
tono rosado para convertirse en morado.
En cuanto termino
se sentó al lado de los chicos subiendo sus piernas al sofá.
- Helen ¿vienes a la fiesta de esta noche? – le
pregunto Niamh mientras todos la miraban y la verdad estaba un poco incomoda.
- No – negó ella encendiendo la tele.
- ¿Tu? Helen, ¿es una broma? – la morena negó
firmemente con la cabeza.
- Mira mis manos y mis mejillas, esta noche
estarán moradas e hinchadas si quieres voy como el monstruo de Frankenstein
pero vamos… - todos soltaron una carcajada.
- Yo me quedo con ella si queréis – dijo el rubio
encogiéndose de hombros. Todos asintieron mientras la chica negaba con la
cabeza.
- No, ve a la fiesta – se levantó enfadada y se
fue a su cuarto.
Todos se quedaron a
cuadros.
- Niamh… ¿tu hermana tiene la regla o algo? –
comento Louis, ella negó con la cabeza - ¿entonces?
- No os quiere coger cariño – se sentó y empezó a
indagar con el mando.
- ¿Por qué? – pregunto Harry quitándole el mando.
- ¡Eh! – se quejó – porque piensa que luego os
vais a ir y no vais a querer saber nada mas de ella.
Todos se quedaron
en silencio sin saber que decir hasta que el rubio rompió el silencio.
- Pues yo me voy a quedar de todas maneras – dijo
mientras comía de una bolsa de patatas de la cual nadie sabía su existencia.
Estuvieron riéndose,
comieron todos juntos menos Helen la cual decía que no tenía hambre y se
pusieron a ver una película.
Niamh quedo al lado
de Louis el cual “la protegía” de los sustos de la película, lo que no sabía es
que Niamh estaba más asustada de porque el estar cerca de él le provocaba un acelerón
del corazón totalmente considerable.
Decidieron ir a
prepararse y al final todos tuvieron que esperar a que Niamh bajase la que
provoco que a Louis se le iluminasen los ojos en cuanto la vio bajando las escaleras
con su vestido rosa palo al estilo griego agarrado por un hombro y un poco por
arriba de las rodillas con los taconazos negros y el pelo suelto cayendo por la
espalda.
- ¿Nos vamos? – pregunto Niamh agarrándose del
brazo a lo viejecita de Liam y Louis mientras Harry y Zayn los seguía.
Salieron por la
puerta y dejaron al rubio y a Helen solos en la casa acompañado del padre de
estos, que, hasta el día siguiente no saldría el vuelo.
El rubio se sentó a
ver la tele cuando oyó unos piececitos bajar por las escaleras y cuando giro la
cara no sabía qué se iba a encontrar a la morena con una simple camiseta ancha
de baloncesto y descalza mostrando sus preciosas piernas provocando que el
rubio tuviese que tragar fuertemente.
- ¿Qué haces aquí? – pregunto ella con cierto
tono de enfado.
- No quería ir a la fiesta… ¿y tú? ¿no estabas
enfada? – dijo el haciendo gestos raros con las manos preguntándose como podía
hablar cuando le costaba hasta tragar.
- Tenía hambre – contesto ella encogiéndose de
hombros y dirigiéndose a la cocina.
El rubio la siguió
y mientras ella rebuscaba en el armario algo de comida él la observaba sin
poder evitar una sonrisa tonta. La recorrió con la mirada de arriba abajo hasta
que ella se estiro para coger algo y la camiseta se le subió un poco dejando
ver un pequeño moretón en el muslo.
Niall suspiro, se levantó
y se acercó por detrás agarrando lo que quería la morena. Ella se giró
sorprendida quedándose a escasos centímetros de su cara colocando sus manos en
el pecho del chico.
- ¿Cómo te has hecho el moretón del muslo? – le
pregunto el agarrándole las manos. Ella se soltó de su agarre, aparto la
mirada, y se separó de él sentándose en una de las sillas de la mesa.
- Erhm… - dudo la morena – me di con el pico de
la cama, eso, me di con la cama – dijo ella intentando mostrar confianza – por
cierto – dijo ella mirándolo a los ojos – espero que hayas disfrutado de las
vistas… - dijo ella provocando que el rubio se pusiese nervioso y se sonrojase.
Comieron en
silencio, y si, comieron, al final Niall se unió a Helen.
La chica se iba a
ir después de haberlo recogido todo cuando Niall le propuso quedarse con él a
ver una película.
- Quédate conmigo a ver la película ¿por favor? –
dijo poniendo carita de cachorrito.
- No – ella se giró bruscamente subiendo las
escaleras a pisotones mientras el bufaba y se sentaba en el sofá bruscamente.
El chico no comprendía
como podía ser tan cerrada y eso le molestaba.
Estaba viendo la
película y ya estaba dando alguna que otra cabezada cuando oyó un golpetazo
proveniente de la planta de arriba.
- ¡Helen! – chillo mientras subía los escalones
de dos en dos.
Abrió la puerta de
la habitación de esta encontrándosela tirada en el suelo engurruñada en la
esquina con la nariz sangrándole, el labio partido y a su padre con la mano levantada
delante de ella.
- ¿¡Pero qué hace?! – chillo el rubio sujetando a
Rick por el brazo echándolo hacia atrás pudiendo descifrar el olor a alcohol a
kilómetros.
- ¡ELLA NO ME OBEDECE! – intento zafarse del
agarre del rubio pero este era más fuerte y se lo llevo arrastras fuera de la
habitación cerrando esta con un seguro.
Después de cerrar
busco a la morena con la mirada y la encontró encogida en la esquina mientras
lagrimas corrían por sus ojos. Y es que esa noche Rick había cogido a la morena
desprevenida y por una vez en vez de fuerza su ira se convirtió en lágrimas.
Niall se acercó
lentamente a ella mientras esta se sujetaba las piernas escondiendo su rostro
en ellas.
El rubio se tiró a
su lado y apartándole un poco el pelo hizo que le mirase.
- ¿Estás bien? ¿te hizo algo más? ¿¡por qué no
chillaste!? – le dijo elevando el tono de la voz. Ella lo miraba a los ojos con
sus ojos rojos e hinchados de llorar mientras le ardían avisando de que iba a
volver a llorar.
Él no lo dudó ni un
instante más y la acerco a él. Mientras esta le empapaba su camiseta él le
acariciaba la espalda.
- Shhh… - intento tranquilizarla – estas bien,
estoy aquí contigo – ella dejo de llorar pero cuando él iba a separarse de ella,
ella lo rodeo por la cintura haciendo presión en él consiguiendo que no se
separara de ella ni un centímetro.
Serian horas lo que
se quedaron así, sentados en el suelo. El con su espalda apoyada en la pared
mientras acariciaba la espalda de la chica mientras ella estaba sentada de lado
en su regazo con sus manos en el pecho del chico.
- Helen – susurro el chico – vamos, voy a curarte
las heridas… - ella despego la cara del pecho del chico mostrando su rostro
roto.
Ella asintió con la
cabeza mientras esta se levantaba. En cuanto Niall se levantó Helen se pegó a él
rodeándolo por la cintura.
- No me voy a ir Helen – soltó una leve carcajada
– me voy a quedar contigo pero necesito andar – ella soltó una leve sonrisa
provocando así que su herida del labio volviese a sangrar. Lo soltó y camino a
su lado hasta el cuarto de baño que se encontraba en la habitación.
martes, 29 de octubre de 2013
CAPITULO 1:
Era el
primer día de vacaciones de las chicas después de su primer año en la
universidad. Helen estudiaba arqueología mientras que Niamh estudiaba medicina.
Las
chicas empezaron a abrir los ojos poco a poco por unas risas que se oían desde
el salón de su casa.
- Helen, ¿oyes esas risas? – pregunto
Niamh bostezando e incorporándose.
- Ajá – Helen asentía mientras se
giraba para darle la espalda a Niamh.
- Venga vamos a ver de quienes son… -
Niamh se levantó de la cama y empezó a tirar de la melliza pero en su intento
callo una encima de la otra haciéndolas rodar en la cama y cayendo al suelo, y
mientras las dos se retorcían de la risa en el suelo su padre y 5 chicos más
entraron corriendo a la habitación.
- ¡Niñas! ¿¡estáis bien!? – chilló
poniéndose de cuclillas para quedar a su altura. Niamh asintió como pudo entre
risas y Helen estaba soltando su carcajada tan característica mientras intentaba
quitarse a Niamh de encima – no si, no estáis buenas… - el padre rio negando
con la cabeza y levantándose ofreciéndole una mano a las mellizas las cuales
aceptaron gustosamente. Niamh al final consiguió parar mientras Helen seguía
retorciéndose de la risa – Helen, ¿de qué te ríes ahora?
- De que los cinco tíos esos de ahí que
están en la puerta – señalo a la puerta – ya saben de qué color son mis bragas
y no veas la cara que se le ha quedado al del medio – señalo a uno con el pelo marrón
chocolate acompañando a sus ojos.
Todos
rieron a carcajada mientras que el chiquillo se ponía colorado y agachaba la
mirada.
- Helen, mira que te digo veces que te
pongas pantalones aunque sea debajo de esa… gran… camiseta – le regaño su padre
– anda bajad a desayunar y ahora os presento.
Su padre
las empujo hasta la cocina donde se sentaron mientras, María, les preparaba el
desayuno, y es que esa mujer era como su madre desde que esta murió.
- Bueno chicas, estos son Harry – su
padre agarro del hombro a un chaval alto, con el pelo marrón chocolate y rizado
y con los ojos verde esmeralda que podían intimidar a cualquiera – Louis –
señalo a un muchacho con el pelo liso marrón y los ojos azules y con una
sonrisa perfecta que a Niamh llamo claramente la atención – Zayn – se colocó detrás
de un chiquillo que levantó la cabeza en forma de saludo, moreno, pelo tirando
a negro y ojos color miel al cual Helen no dudo dar un repaso con la vista –
Liam – señalo al moreno avergonzado de esta mañana - y Niall – señalo a un
rubio, alto, brazos fuertes y ojos azules en los que Helen se perdió al desviar
su mirada hacia él.
Niamh les
sonrió de vuelta y Helen les dirigió un hola con la mano mientras esta se metía
una cuchara con cereales en la boca.
- Y estas son mis hijas – se puso
detrás de las dos y las atrajo hacia si estrujándolas por sus hombros a lo que
Helen empezó a toser, ya que un cereal se fue por un mal sitio – Helen, la que
se está muriendo ahora mismo – dijo mientras le daba un par de palmaditas en la
espalda – y Niamh, la buena.
- Como si yo fuese mala y eso –
protesto Helen a lo que su padre ladeo la cabeza hacia los lados provocando así
la carcajada de todos, pero a Helen solo le llamo la atención de una de ellas,
la del rubio de ojos azules.
Los
chicos se sentaron a su alrededor ya que llamaron al padre de las chicas y ahí
fue donde se conocieron más, pero bueno, no todos, cierto rubio no podía quitar
la vista de esa preciosa chica que se había encontrado esa mañana retorciéndose
de la risa en el suelo mostrando sus bragas negras, claramente se había fijado.
Justo
cuando entraba el padre todos soltaron una carcajada porque Niamh y Helen
mostraron su baile de victoria cuando conseguían algo.
- Bueno, veo que se llevan bien… -
comento el padre de las chicas apoyándose en el marco de la puerta. Todos
asintieron menos Helen, y es que la morena se había dado cuenta que algo
tramaba su padre. – bien, porque estos cinco chicos de aquí se van a tener que
quedar aquí por un mes.
- ¡¡¿¿Qué??!! – salto Helen de la silla
a lo que todos se quedaron un poco sorprendidos.
- ¡¡¿¿Cómo!!?? – ahora Niamh acompaño a
su hermana en su gesto.
Los
chicos, un poco decepcionados por la reacción de las chicas agacharon la
cabeza.
Niamh que
se dio cuenta de su reacción intento arreglarlo.
- ¡Genial! – dio palmaditas acompañado
de una sonrisa. Todos la miraron con una sonrisa menos el rubio que seguía
decepcionado por la morena la cual miraba con ira a su padre. Niamh se fue al
lado de su hermana. – piénsalo Helen, ya sabes… ¡Fiesta de bienvenida! – Helen
se soltó del agarre que hacia su hermana en su brazo enfurecida y con genio.
- No – negó seria.
- Helen… - dijo Niamh en tono de súplica.
Helen no
dijo nada más, susurro un “lo siento chicos” antes de salir de la cocina y se encerró
en su habitación en la cual se vistió con un simple chándal y deportivas, bajo
trotando y se fue al patio trasero metiéndose en una mini-casa que se
encontraba allí.
“Mientras
tanto en la cocina…
- Niamh, lleva a los chicos a sus
habitaciones. – ordeno el padre pasando sus dedos por la frente – voy a buscar
a tu hermana – dijo cerrando los puños y con cierto tono de ira.
- ¡Papa! – chillo Niamh con la voz
temblorosa – ya la busco yo…
- NO, LA BUSCO YO HE DICHO – alzo la
voz asustando a todos los del lugar. Y así salió en busca de Helen.
Niamh les
hizo un gesto con la cabeza a los chicos para que las siguiesen.
Esta dejo
a Harry, Louis y Zayn en la habitación de tres que se encontraba enfrente de la
suya y de Helen y a Liam y Niall en la habitación de dos que se encontraba al
lado de la suya.
- Bueno chicos, me voy a vestir – les
dijo a los ultimo mientras salía de la habitación.
“En la
pequeña casa…
Helen ya tenía
sus nudillos sangrando de darle al saco de boxeo que coloco allí para poder
controlar su genio e ira. Todavía no se creía que su padre iba a meter a unos
extraños en casa, y es que en realidad a ella no le importaba pero no quería
cogerles cariño para que luego se fuesen y no les dijese nada y es que desde
que se murió su madre a la única a la que tenía cariño era a María y a Niamh.
Su madre
murió cuando ella era pequeña y ver como la dejaba sola le dolió.
En el
vigésimo golpe o más oyó la puerta cerrarse.
- Helen – dijo su padre con una mirada
llena de ira.
- Déjame papa, no tengo ganas de
discutir – le dijo ella después de haberse girado para seguir golpeando el
saco.
Sin
previo aviso el padre la agarro de los hombros la giro y le propino un tortazo
en toda la cara. Ella no dijo nada, solo se tocó la zona adolorida con su mano
sangrando aguantando la ira cuando su padre volvió a propinarle otro golpe. La
morena no se contuvo y dejo la marca de su sangre en la cara de su padre,
dejándolo en el suelo, y es que a veces no llegaba a controlar su ira y sacaba
una fuerza que ni siquiera ella conocía.
- No vuelvas a tocarme – se fue de allí
hacia casa dando pisoteadas grandes mientras sus nudillos goteaban sangre.
Entro en
el salón y Niamh corrió hacia ella mientras todos miraban horrorizados sus
nudillos y sus mejillas adoloridas.
- ¿Y papa? – le pregunto Niamh
agarrándole de las manos para no seguir goteando el suelo.
Ella le
lanzo una mirada a Niamh con la cual lo supo todo y cuando vio a María con la
fregona para limpiar la sangre.
- Déjalo María, ahora lo limpio yo, voy
a curarme esto ¿vale? – dijo con un intento de risa aunque sus ojos ya le
ardían. María asintió y se lanzó a sus brazos pero Helen se apartó con un
quejido.
- ¿Qué te pasa? – le pregunto María.
- Ehm… nada… - dijo ella nerviosa –
ahora vengo, y… no se asusten chicos, - soltó una carcajada – solo son unas
heridillas – lo que Helen es que el rubio había divisado algo más, pero
prefirió callarse.
Se fue al
cuarto de baño y en cuanto cerró la puerta y se metió en la ducha no pudo evitar
llorar a lágrima viva viendo el moratón que le había dejado su padre hace un
par de días.
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