martes, 29 de octubre de 2013

CAPITULO 1:

Era el primer día de vacaciones de las chicas después de su primer año en la universidad. Helen estudiaba arqueología mientras que Niamh estudiaba medicina.
Las chicas empezaron a abrir los ojos poco a poco por unas risas que se oían desde el salón de su casa.

-      Helen, ¿oyes esas risas? – pregunto Niamh bostezando e incorporándose.
-      Ajá – Helen asentía mientras se giraba para darle la espalda a Niamh.
-      Venga vamos a ver de quienes son… - Niamh se levantó de la cama y empezó a tirar de la melliza pero en su intento callo una encima de la otra haciéndolas rodar en la cama y cayendo al suelo, y mientras las dos se retorcían de la risa en el suelo su padre y 5 chicos más entraron corriendo a la habitación.
-      ¡Niñas! ¿¡estáis bien!? – chilló poniéndose de cuclillas para quedar a su altura. Niamh asintió como pudo entre risas y Helen estaba soltando su carcajada tan característica mientras intentaba quitarse a Niamh de encima – no si, no estáis buenas… - el padre rio negando con la cabeza y levantándose ofreciéndole una mano a las mellizas las cuales aceptaron gustosamente. Niamh al final consiguió parar mientras Helen seguía retorciéndose de la risa – Helen, ¿de qué te ríes ahora?
-      De que los cinco tíos esos de ahí que están en la puerta – señalo a la puerta – ya saben de qué color son mis bragas y no veas la cara que se le ha quedado al del medio – señalo a uno con el pelo marrón chocolate acompañando a sus ojos.

Todos rieron a carcajada mientras que el chiquillo se ponía colorado y agachaba la mirada.

-      Helen, mira que te digo veces que te pongas pantalones aunque sea debajo de esa… gran… camiseta – le regaño su padre – anda bajad a desayunar y ahora os presento.

Su padre las empujo hasta la cocina donde se sentaron mientras, María, les preparaba el desayuno, y es que esa mujer era como su madre desde que esta murió.

-      Bueno chicas, estos son Harry – su padre agarro del hombro a un chaval alto, con el pelo marrón chocolate y rizado y con los ojos verde esmeralda que podían intimidar a cualquiera – Louis – señalo a un muchacho con el pelo liso marrón y los ojos azules y con una sonrisa perfecta que a Niamh llamo claramente la atención – Zayn – se colocó detrás de un chiquillo que levantó la cabeza en forma de saludo, moreno, pelo tirando a negro y ojos color miel al cual Helen no dudo dar un repaso con la vista – Liam – señalo al moreno avergonzado de esta mañana - y Niall – señalo a un rubio, alto, brazos fuertes y ojos azules en los que Helen se perdió al desviar su mirada hacia él.

Niamh les sonrió de vuelta y Helen les dirigió un hola con la mano mientras esta se metía una cuchara con cereales en la boca.

-      Y estas son mis hijas – se puso detrás de las dos y las atrajo hacia si estrujándolas por sus hombros a lo que Helen empezó a toser, ya que un cereal se fue por un mal sitio – Helen, la que se está muriendo ahora mismo – dijo mientras le daba un par de palmaditas en la espalda – y Niamh, la buena.
-      Como si yo fuese mala y eso – protesto Helen a lo que su padre ladeo la cabeza hacia los lados provocando así la carcajada de todos, pero a Helen solo le llamo la atención de una de ellas, la del rubio de ojos azules.

Los chicos se sentaron a su alrededor ya que llamaron al padre de las chicas y ahí fue donde se conocieron más, pero bueno, no todos, cierto rubio no podía quitar la vista de esa preciosa chica que se había encontrado esa mañana retorciéndose de la risa en el suelo mostrando sus bragas negras, claramente se había fijado.
Justo cuando entraba el padre todos soltaron una carcajada porque Niamh y Helen mostraron su baile de victoria cuando conseguían algo.

-      Bueno, veo que se llevan bien… - comento el padre de las chicas apoyándose en el marco de la puerta. Todos asintieron menos Helen, y es que la morena se había dado cuenta que algo tramaba su padre. – bien, porque estos cinco chicos de aquí se van a tener que quedar aquí por un mes.
-      ¡¡¿¿Qué??!! – salto Helen de la silla a lo que todos se quedaron un poco sorprendidos.
-      ¡¡¿¿Cómo!!?? – ahora Niamh acompaño a su hermana en su gesto.

Los chicos, un poco decepcionados por la reacción de las chicas agacharon la cabeza.
Niamh que se dio cuenta de su reacción intento arreglarlo.

-      ¡Genial! – dio palmaditas acompañado de una sonrisa. Todos la miraron con una sonrisa menos el rubio que seguía decepcionado por la morena la cual miraba con ira a su padre. Niamh se fue al lado de su hermana. – piénsalo Helen, ya sabes… ¡Fiesta de bienvenida! – Helen se soltó del agarre que hacia su hermana en su brazo enfurecida y con genio.
-      No – negó seria.
-      Helen… - dijo Niamh en tono de súplica.

Helen no dijo nada más, susurro un “lo siento chicos” antes de salir de la cocina y se encerró en su habitación en la cual se vistió con un simple chándal y deportivas, bajo trotando y se fue al patio trasero metiéndose en una mini-casa que se encontraba allí.
“Mientras tanto en la cocina…

-      Niamh, lleva a los chicos a sus habitaciones. – ordeno el padre pasando sus dedos por la frente – voy a buscar a tu hermana – dijo cerrando los puños y con cierto tono de ira.
-      ¡Papa! – chillo Niamh con la voz temblorosa – ya la busco yo…
-      NO, LA BUSCO YO HE DICHO – alzo la voz asustando a todos los del lugar. Y así salió en busca de Helen.

Niamh les hizo un gesto con la cabeza a los chicos para que las siguiesen.
Esta dejo a Harry, Louis y Zayn en la habitación de tres que se encontraba enfrente de la suya y de Helen y a Liam y Niall en la habitación de dos que se encontraba al lado de la suya.

-      Bueno chicos, me voy a vestir – les dijo a los ultimo mientras salía de la habitación.

“En la pequeña casa…

Helen ya tenía sus nudillos sangrando de darle al saco de boxeo que coloco allí para poder controlar su genio e ira. Todavía no se creía que su padre iba a meter a unos extraños en casa, y es que en realidad a ella no le importaba pero no quería cogerles cariño para que luego se fuesen y no les dijese nada y es que desde que se murió su madre a la única a la que tenía cariño era a María y a Niamh.
Su madre murió cuando ella era pequeña y ver como la dejaba sola le dolió.
En el vigésimo golpe o más oyó la puerta cerrarse.

-      Helen – dijo su padre con una mirada llena de ira.
-      Déjame papa, no tengo ganas de discutir – le dijo ella después de haberse girado para seguir golpeando el saco.

Sin previo aviso el padre la agarro de los hombros la giro y le propino un tortazo en toda la cara. Ella no dijo nada, solo se tocó la zona adolorida con su mano sangrando aguantando la ira cuando su padre volvió a propinarle otro golpe. La morena no se contuvo y dejo la marca de su sangre en la cara de su padre, dejándolo en el suelo, y es que a veces no llegaba a controlar su ira y sacaba una fuerza que ni siquiera ella conocía.

-      No vuelvas a tocarme – se fue de allí hacia casa dando pisoteadas grandes mientras sus nudillos goteaban sangre.

Entro en el salón y Niamh corrió hacia ella mientras todos miraban horrorizados sus nudillos y sus mejillas adoloridas.

-      ¿Y papa? – le pregunto Niamh agarrándole de las manos para no seguir goteando el suelo.

Ella le lanzo una mirada a Niamh con la cual lo supo todo y cuando vio a María con la fregona para limpiar la sangre.

-      Déjalo María, ahora lo limpio yo, voy a curarme esto ¿vale? – dijo con un intento de risa aunque sus ojos ya le ardían. María asintió y se lanzó a sus brazos pero Helen se apartó con un quejido.
-      ¿Qué te pasa? – le pregunto María.
-      Ehm… nada… - dijo ella nerviosa – ahora vengo, y… no se asusten chicos, - soltó una carcajada – solo son unas heridillas – lo que Helen es que el rubio había divisado algo más, pero prefirió callarse.


Se fue al cuarto de baño y en cuanto cerró la puerta y se metió en la ducha no pudo evitar llorar a lágrima viva viendo el moratón que le había dejado su padre hace un par de días.

domingo, 27 de octubre de 2013

SINOPSIS:

Esta historia no relata la historia de una niña si no de dos. Mellizas. A cual más peculiar.
Helen, haciendo un gran honor al color chocolate con sus rizos cayendo por su espalda en su gran melena y sus profundos ojos. También hacia honor a la pasión, dándola a conocer por sus labios finos y rojos como color natural; todo esto sin olvidarnos de la dulzura que le proporcionaba su pequeña nariz chata y respingona que se ponía colorada con solo una ráfaga de aire frio de invierno. Chica con carácter, fiestera, luchadora, divertida, totalmente independiente, poco cariñosa y con miedo al amor.
Niamh, dulzura por dentro y por fuera. Su pelo negro liso y largo resaltaba su piel blanca y delicada, ojos oscuros como el carbón pero que transmitían una calidez y confianza impoluta, labios un poco más gruesos y rosados y para darle más adorabilidad una nariz sencilla y fina. Cariñosa en todos sus sentidos pero necesaria también de su espacio, divertida, no muy a favor de las locuras, responsable y simpática en todo su esplendor.
Una todo lo contrario a la otra.

Hijas del gran manager y productor musical Rick Morrisey.