Esta historia no
relata la historia de una niña si no de dos. Mellizas. A cual más peculiar.
Helen, haciendo un
gran honor al color chocolate con sus rizos cayendo por su espalda en su gran
melena y sus profundos ojos. También hacia honor a la pasión, dándola a conocer
por sus labios finos y rojos como color natural; todo esto sin olvidarnos de la
dulzura que le proporcionaba su pequeña nariz chata y respingona que se ponía
colorada con solo una ráfaga de aire frio de invierno. Chica con carácter,
fiestera, luchadora, divertida, totalmente independiente, poco cariñosa y con
miedo al amor.
Niamh, dulzura por
dentro y por fuera. Su pelo negro liso y largo resaltaba su piel blanca y
delicada, ojos oscuros como el carbón pero que transmitían una calidez y
confianza impoluta, labios un poco más gruesos y rosados y para darle más
adorabilidad una nariz sencilla y fina. Cariñosa en todos sus sentidos pero
necesaria también de su espacio, divertida, no muy a favor de las locuras,
responsable y simpática en todo su esplendor.
Una todo lo
contrario a la otra.
Hijas del gran
manager y productor musical Rick Morrisey.
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