En cuanto entraron
Niall rodeo a la chica por la cintura cogiéndola y sentándola en el lavabo
provocando la queja de la chica.
- ¿Te he hecho daño? – ella negó rápido con la
cabeza – Helen, no quiero que pienses mal pero levántate la camiseta – ella
negó con la cabeza. El chico resignado llevo sus manos hasta el final de la
camiseta de la chica levantándola poco a poco. El paso sus bragas y cuando iba
a seguir subiendo noto como Helen cerro los ojos y trago pesadamente
sintiéndose avergonzada. Siguió subiendo hasta que descubrió el porqué de sus
quejas - ¿él te ha hecho esto? – al chico se le tensaron los músculos del brazo
y se le marco la mandíbula.
Ella no dijo nada,
solamente se bajó la camiseta y dejo que una lágrima cayese por su mejilla. El
chico se la limpio colocando sus manos en las mejillas de la chica.
- No te volverá a tocar, te lo prometo – ella lo
único que hizo fue apartar las manos del chico y bajar la mirada.
- Os vais dentro de un mes… - dijo ella entre
sollozos.
- Pues, pues… no se algo se nos ocurrirá – dijo
el estresado – ¿a Niamh también le pega? – pregunto él. Ella negó con la
cabeza.
- Dice que le recuerda a ella – contesto la
morena con la voz entrecortada
- ¿Niamh sabe sobre esto? – volvió a preguntar a
lo que ella negó con la cabeza.
- No se lo digas por favor… - el chico no muy convencido
asintió.
El chico comenzó a
curarle la herida del labio a lo que ella soltaba pequeños gemidos de dolor.
En cuanto acabó, la
bajo con cuidado del lavabo y se la llevo de vuelta a la habitación.
- Niall… - dijo ella en un susurro pero él lo
escucho perfectamente.
- Dime – le contesto el cuándo llegaron a la
cama.
- ¿Te quedas conmigo? – le pregunto ella mientras
jugaba con sus dedos. El sonrió mientras asentía feliz de que por fin se
abriese y pidiese ayuda.
Ella se metió en la
cama y al momento se metió el solamente en bóxer en la cama junto a ella.
Ella se giró
dándole la espalda al chico, eso para ella era una situación extraña, nunca se había
sentido tan vulnerable frente a alguien, pero por alguna extraña razón que solo
su interior conocía lo necesitaba, allí, con ella.
Él se acercó a ella
y rodeo con su brazo la pequeña cintura de la chica haciendo que el pecho de él
y la espalda de ella se juntasen.
- Buenas noches Helen – susurro el escondiendo la
cara en el cuello de la chica.
- Buenas noches y… - dijo ella mientras
acariciaba el brazo del chico – gracias…
El chico subió su
mano al mentón de la chica girándolo haciendo que sus ojos se conectaran.
Los dos desviaron
la mirada a los labios del otro, por una extraña razón tuvieron la necesidad de
saber que se sentiría al probar los labios del otro pero rápidamente negaron la
propuesta de su subconsciente.
- No las des, no te mereces que te ponga ni un
dedo encima Helen… - susurro el chico – además, - se acercó a ella rozando la
pequeña nariz de ella – no siempre una de las chicas más sexys que conoces te
pide que duermas con ella – ella soltó una débil carcajada silenciosa dándole
un pequeño golpe en el brazo.
Volvieron a su
posición inicial del principio sin dejar ni que una mota de polvo separase la
espalda de la chica con el pecho del chico y así cayeron rendidos en un sueño
profundo.
|A la mañana
siguiente|
Niall se despertó
oliendo a vainilla cosa que le extraño hasta que abrió los ojos y se encontró
con la morena dormida plácidamente acurrucada en su pecho ya que esta había
dejado de darle la espalda a mitad de la noche.
Niall pudo ver
algunas marcas en el rostro de Helen, cosa que provoco que se le tensasen los
brazos apretando a la chica, la cual empezó a despertar.
Ella empezó a abrir
los ojos rápidamente y al ver que se encontraba apoyada en el chico se separó
un poco para mirarlo a la cara.
- Niall… - dijo en un susurro.
- Buenos días… - Niall se acercó y deposito un
pequeño beso en la cabeza de la chica.
- Ehrm… yo… - ella vacilo un poco para acto
seguido él se diese cuenta de que estaba un poco incomoda por lo que la soltó,
cosa que, extrañamente, les entristeció a ambos, pero aun así la morena
siguiendo un impulso, lo volvió a abrazar pasando sus brazos por la cintura del
rubio y entrelazo sus piernas dejando al chico sorprendido pero feliz – gracias
por quedarte conmigo Niall… - ella cerro los ojos y aspiro el olor del chico.
Entonces la chica se percató, se separó de él bruscamente y empezó a buscar con
la mirada a su hermana - ¿y mi hermana? – le pregunto a Niall.
- Vino en mitad de la noche, entro, cogió un par
de cosas y se fue, no dijo nada.
Entonces fue cuando
ambos oyeron un chillido proveniente de una de las habitaciones contigua.
“Mientras tanto en
la habitación contigua…
- ¡AAAAAAAHHHHHHH! – chillo Niamh, tapándose con
las sabanas y encontrándose con el ojiazul intentando abrir los ojos completamente
desnudo a su lado - ¡DESPIERTA! – lo zarandeo. El chico abrió los ojos y se sobresaltó
tanto de ver ahí a la chica que se cayó de la cama y rápidamente cogió un cojín
para taparse medianamente - ¿¡Que ha pasado?! – chillo ella histérica mientras
buscaba su ropa entre tanto desorden.
- No… no se – contesto el chico buscando sus
calzoncillos, encontrándolos y poniéndoselos.
Al momento los
demás irrumpieron en la habitación encontrándose con aquella situación.
- ¡Niamh! – chillo la morena - ¿¡TE HAS ACOSTADO
CON LOUIS?! – le chillo.
- No… no lo sé – se puso colorada al momento.
Helen comprendió que no era el mejor momento por lo que agarro a los demás
chicos y los saco a empujones de la habitación dejándolos de nuevo solos.
Louis encontró la
ropa interior de ella tirada al suelo y se la tiro y ella se lo agradeció roja
como un tomate.
Ella se la puso con
disimulo debajo de las sabanas.
- Toma – Louis le ofreció su camiseta a Niamh y
ella la acepto encantada, no le hacía mucha gracia el encontrarse delante de el
en su ropa interior – esto… - vacilo el ojiazul.
- Louis erhm… a ver… - la chica se agarró el pelo
en un moño desaliñado - ¿tú te acuerdas de algo? – el chico negó con la cabeza
y se tapó la cara con las manos. La chica viendo su preocupación se acercó a él
sola y únicamente con la camiseta del chico y quitándole las manos de la cara
lo obligo a que la mirase – a ver Louis, no sabemos qué ha pasado ¿vale? No te
preocupes, - el chico ni siquiera soltó una mísera sonrisa, estaba preocupado.
Ella giro su cara para pensar en algo por lo que provocar una pequeña sonrisa
en el rostro del chico – mira Louis, si ha pasado lo que creo o creemos que ha
pasado no pasa nada ¿vale? – acuno el rostro de el en sus manos – me has caído
bien, no te preocupes – ambos se sonrieron por fin. Entonces ella se percató y
fue corriendo a la papelera que se encontraba en la habitación, no lo encontró,
lo busco por toda la habitación y nada. El chico la miraba extrañado.
- ¿Qué pasa? – pregunto el que aun seguía
angustiado.
- Que me da que vamos a tener que comprar un test
de embarazo – al chico le rodo una lagrima por la mejilla y ella se acercó a él
e instintivamente lo abrazo – Louis, tranquilo – le susurro.
- ¡No! – contesto el molesto y apartándose de
ella – punto número uno, las sabanas tienen un poco de sangre por lo que me
imagino que eras virgen y te he quitado la virginidad y ni siquiera nos
acordamos, y sé que eso para una mujer tiene que ser importante y especial, -
ella se había dado cuenta de eso pero le quitó importancia al ver al chico – y
punto número dos, ¿un test de embarazo? Tengo 21 años y tú 18, ¿estamos locos?
- ¡LOUIS! – le chillo ella histérica al ver que él
no se relajaba – vamos a ver, lo de la virginidad… bueno esta, aunque parezca
mentira me alegro de haberla perdido contigo y no con ninguna persona que
pudiese hacerme daño – el chico la miro sorprendido ¿alegría y felicidad era lo
que sentía al oír a la chica decir eso? – y lo del test, pues si, tú tienes 21
y yo 18, tranquilo que sí que puedo estar embarazada pero bueno, no te voy a
obligar a nada, me puedo encargar yo solita de él – eso al chico le dolió
- ¿Tu estás loca? – ella lo miro incrédula - yo
me quedo contigo, y aunque no seamos nada me encargare del niño – ella lo
abrazo en un impulso y al momento lo soltó roja como un tomate.
Ella se levantó y después
de un “me voy a duchar” dejo al ojiazul solo en la habitación pensando en lo
que se le venía encima.